Descripción
Daisy Murakami Yellow Eau de Parfum te invita a adentrarte en un jardín surrealista donde la fantasía florece y las flores parecen sonreír. Esta edición limitada es un encuentro lúdico entre dos universos icónicos: la esencia caprichosa de Daisy y el vibrante mundo floral del artista Takashi Murakami. El resultado es una fragancia floral afrutada, dulce, luminosa y con un toque terroso que la hace única.
La composición se abre con un estallido chispeante de mandarina, pomelo, pimienta rosa y kumquat, un cóctel cítrico efervescente que despierta los sentidos. En el corazón, notas jugosas de fresa y frambuesa se entrelazan con gardenia y pétalos de rosa frescos, creando un bouquet exuberante y alegre. El fondo cálido de madera de cedro y praliné aporta profundidad y una sensualidad delicada que envuelve la piel.
Diseñada para momentos de optimismo y asombro, esta fragancia ilumina cualquier ocasión, desde tardes soleadas hasta noches llenas de magia.
El frasco, convertido en objeto de deseo, luce un amarillo vibrante coronado por un estallido de flores en tecnicolor. Una pieza codiseñada por Marc Jacobs, Takashi Murakami y Coty, que rinde homenaje a los motivos icónicos del artista sin perder la silueta clásica de Daisy. Más que un perfume, es una auténtica obra de arte.
Daisy Murakami Yellow Eau de Parfum te invita a adentrarte en un jardín surrealista donde la fantasía florece y las flores parecen sonreír. Esta edición limitada es un encuentro lúdico entre dos universos icónicos: la esencia caprichosa de Daisy y el vibrante mundo floral del artista Takashi Murakami. El resultado es una fragancia floral afrutada, dulce, luminosa y con un toque terroso que la hace única.
La composición se abre con un estallido chispeante de mandarina, pomelo, pimienta rosa y kumquat, un cóctel cítrico efervescente que despierta los sentidos. En el corazón, notas jugosas de fresa y frambuesa se entrelazan con gardenia y pétalos de rosa frescos, creando un bouquet exuberante y alegre. El fondo cálido de madera de cedro y praliné aporta profundidad y una sensualidad delicada que envuelve la piel.
Diseñada para momentos de optimismo y asombro, esta fragancia ilumina cualquier ocasión, desde tardes soleadas hasta noches llenas de magia.
El frasco, convertido en objeto de deseo, luce un amarillo vibrante coronado por un estallido de flores en tecnicolor. Una pieza codiseñada por Marc Jacobs, Takashi Murakami y Coty, que rinde homenaje a los motivos icónicos del artista sin perder la silueta clásica de Daisy. Más que un perfume, es una auténtica obra de arte.





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